domingo, 8 de diciembre de 2024

la promesa cumplida


Una joven, con lágrimas en los ojos, levantó su mirada al cielo en una noche silenciosa. Su corazón cargaba una mezcla de anhelos y tristeza, y en su oración susurró:

—Dios, ¿algún día podré vestir un vestido de novia? Me hubiera gustado que mi padre estuviera a mi lado para llevarme al altar... pero ahora descansa en el cielo.

El silencio se llenó de una paz sobrenatural, y Dios respondió con amor:

—Amada hija mía, yo te formé con propósito, y lo cumpliré en ti. Déjame compartir algo contigo: tu padre me hizo una pregunta. Me dijo: “¿Ese hombre que llevará de la mano a mi hija es un hombre fiel? ¿Te ama a Ti más que a ella? Mi hija ha sufrido y se ha fortalecido tras mi partida, pero quiero asegurarme de que su corazón esté en las mejores manos. Por favor, Señor, cuídala y guíala a cumplir tu plan.”

Dios continuó:

—Tu padre, me pidió que te protegiera y que te rodeara de personas que te inspiraran a seguir adelante. Vi cómo superaste tus batallas, cómo transformaste tu mentalidad y cómo floreciste. Permití también que trabajaras en la mejor empresa inmobiliaria del mundo porque sabía que eso formaría parte de tu camino. Pero también vi cómo las distracciones del mundo intentaron apartarte de mi propósito.

La joven escuchaba en su corazón mientras el amor divino envolvía sus pensamientos.

—Tranquila, hija mía, tu padre descansa sabiendo que yo tengo cuidado de ti. Ese hombre que un día estará a tu lado en el altar es mi hijo amado. Él ya oraba por ti antes de conocerte, porque fui yo quien lo preparó. Le enseñé a respetar, a amar y a honrarte. Él me honra a mí y honrará también a tu padre, aunque no lo haya conocido, porque compartirá mi amor contigo.

Dios agregó con ternura:

—Cuando llegue el gran reencuentro, tu padre abrazará no solo a su hija, sino también a sus nietos, hermosos y saludables. Y cuando conozca al hombre que designé para cuidar de tu corazón, sentirá como si lo hubiera conocido toda la vida, porque lo moldeé con mis propias manos. Juntos, tú y él están ayudando a muchas personas a prosperar y, con su testimonio, están guiando a otros hacia mí.

Las palabras de Dios llenaron de esperanza el corazón de la joven. Conmovida, cayó de rodillas una vez más, renovando su pacto de fidelidad y devoción.

Ella propuso en su corazón levantarse temprano cada mañana para agradecer, fortaleciendo su relación con Dios. Se convirtió en una mujer cuya vida irradia 
el poder transformador del Rey del universo.

Y así, su historia continuó, guiada por la promesa divina de un amor eterno y un propósito cumplido.

sábado, 16 de noviembre de 2024

A la Flor de mi Inspiración


Todas las flores son bellas, es cierto,
mas hay una que admiro en secreto.
Es obra de Dios, sublime y perfecta,
sus pétalos son paz y medicina directa.

Ella transforma cada respiración
en dulces suspiros de admiración.
Y al elevar mi oración ferviente,
sé que ella lo sabe, lo siente, lo entiende.

Es sabia, brillante, firme y valiente,
emprendedora, resiliente.
Su presencia aviva mi esperanza,
y mi anhelo crece con su añoranza.

Esta flor no tiene precio,
su valor trasciende lo mundano.
Sé que lee estos versos ahora mismo,
imagino su sonrisa entre sus manos.

Sus ojos, faroles de un cosmos infinito,
sus pestañas, alas que detienen el tiempo.
Y yo, cautivo de su poder divino,
la observo, y el mundo se torna eterno.

Mi deseo es verla al amanecer,
sentir la juventud que a su lado renace.
Conversar de sueños, de metas, de logros,
proyectos, ideales y triunfos que laten.

Juntos hablamos de un saber sin fronteras,
emociones e ideas, finanzas certeras.
Un viaje constante hacia la superación,
donde somos primeros en cada ocasión.

En su mirada, un universo aguarda,
lleno de amor puro y de un noble ideal.
Mujer idónea, de alma esforzada,
mi flor, mi musa, mi amor inmortal.


viernes, 1 de marzo de 2024

Abuelos felices



En la quietud de su hogar, ancianos de mirada serena,

esperan ansiosos la llamada que les devuelva la pena.

La distancia y el tiempo, los muros del silencio,

han robado la voz de su mayor aprecio.

Sus corazones, como viejos relojes,

marcan el tiempo en sus recuerdos,

anhelando el eco de risas y juegos,

de aquellos nietos que llevan dentro.


Claman al cielo con sus manos temblorosas,

pidiendo a Dios que sus nietos los recuerden,

que en alguna brisa encuentren sus palabras amorosas,

y en cada suspiro, un beso que les devuelva el aliento.


Que la distancia no sea un abismo infranqueable,

sino una oportunidad para unir sus corazones,

que el amor trascienda más allá de lo palpable,

y los lazos familiares sean eternos como canciones.


Que una brisa del viento, mensajera del cielo,

lleve consigo el abrazo y el beso deseado,

que el amor de abuelos y nietos, sincero y verdadero,

rompa las barreras y encuentre su destino anhelado.


Que en cada amanecer, en cada atardecer,

la esperanza renazca en sus corazones,

y en la promesa de un reencuentro sin temer,

encuentren la alegría que rompe las prisiones.


Así, en la distancia y en la separación,

el amor de unos abuelos sigue latiendo,

esperando el día de la dulce reunión con sus nietos,

esperando la voluntad de su madre que vive lejos.

ya pasaron varios cumpleaños,

varias fechas festivas, esperando que de alguna forma

los consideren como familia.

como parte de aquel árbol genealógico incompleto

que tienen dibujado en su cuarto.

Del cual no se habla mucho

y prefieren evitar distrayendo la conversación.

 

Gracias a Dios por la vida eterna,

y la justicia gloriosa que un día

vendrá en las nubes, que dirá como fueron las cosas

y traerá luz en medio de tantas preguntas inconclusas.

las lágrimas de los abuelos serán enjugadas.

y no habrá más llanto ni más dolor.

 


Contrato con exclusividad


Cada día, hacemos un contrato de lealtad, 
de seguridad emocional, de fortaleza, 
Un contrato de gran valor, 
Que trasciende las emociones y la razón. 
El contrato que vas más allá de un compromiso,
 de una pertenencia, de una partida registral. 
No se firma con un lapicero, 
no requiere de una huella isométrica. 
requiere de una respiración profunda 
y una mirada autentica. 
Es el contrato de las decisiones que hacemos cada día, 
y que se escriben en la minuta de la propia vida. 
Cuando nos alejamos de lo material 
y nos sumergimos en lo que es eterno 
es posible volver a creer, y la inspiración florece otra vez. 
Un contrato con exclusividad, 
cuyo contexto lo entendemos bien. 
Sin riesgos, ni incertidumbres. 
Cuando hay un objetivo de vida 
Cuando hay un mismo Dios al cual servir, 
Entonces un solo socio nos puede unir en sociedad.

domingo, 11 de febrero de 2024

Feliz cumpleaños hijito

En este día especial, mi querido hijo,

celebramos tu vida, tu luz, tu brillo,

me siento feliz de estar a tu lado,

y mi corazón rebosa de amor, iluminado.

 

Por tu cumpleaños, te deseo lo mejor,

le pido a Dios que me dé vida y fervor,

para acompañarte y verte crecer.

Deseo ser tu guía, tu ejemplo, tu querer.

 

Quiero enseñarte todo lo que sé,

prepararte para el mundo, para el quehacer,

que seas un hombre independiente y valiente,

un hombre que en cada paso encuentre su oriente.

 

Hijo amado, recuerda siempre,

eres libre como el viento, como la corriente,

nada ni nadie puede retenerte.

Dios te dio libertad para verte crecer, para quererte.

 

En este mundo, donde el mal se cierne,

le ruego a Dios que te de fuerza, que no desfallezcas,

que te dé sabiduría para enfrentar la vida,

como un hombre esforzado, y con mentalidad decidida.

 

Que seas respetuoso de Dios, de su ley,

que crezcas en la fe, en la esperanza en el gran rey,

mi deseo es acompañarte siempre, mi hijo,

en cada paso, en cada sueño, en cada camino.

 

Feliz cumpleaños, amado hijito mío,

tu luz ilumina mi vida, mi destino, y en cada latido,

en cada suspiro, mi amor por ti, mi querido hijito.

Eres mi fuerza y motivación.


Por: Gerson Vega

Mi madre es peruana

 


En las tierras de mi Perú, entre montañas y ríos,

hay una madre valiente, luchadora,

que no se rinde ante los desafíos,

que sigue creciendo en cada paso, en cada albedrío.

 

Madre peruana, temerosa de Dios,

que inculca principios y valores con fervor,

que vive lo que enseña con pasión y amor,

eres faro en la noche, guía en el fulgor.

 

Conocimientos académicos, en su mente florecen,

como un árbol frondoso que al cielo estremece,

madre sabia, que con sabiduría ofrece,

a sus hijos el legado que en el alma engrandece.

 

Madre suegra que respeta, que no se entromete,

que con prudencia y cariño, en otra familia no se mete,

madre abuela, dulce y bondadosa, que no malcría,

que enseña con ternura, que en amor brilla.

 

Prudente y sabia, como una antigua reina,

tu voz resuena en los valles, en la brisa serena,

madre peruana, con fuerza y con entereza,

eres el pilar que sostiene la naturaleza.

 

Que tu luz brille siempre, madre peruana querida,

en tu alma reposa la grandeza de la vida,

y en cada paso que das, en cada batalla vivida,

resplandece tu valentía, en la tierra bendecida.

El eco del sielncio


En el eco del silencio y la penumbra,

reposa el corazón que amó sin tregua,

un hombre que anheló un amor sin sombra,

pero el destino lo llevó a la vereda oscura.

 

Me tengo que alejar de ti, ilusión efímera,

pues una vez más te idealicé, desmedida,

confundí que también sentías algo, sincera,

mas tus ojos brillaban por otra vida.

 

Despedirme es un adiós que duele en el alma,

ya viví este dolor, lo conozco como a un viejo amigo,

tu sonrisa es para otro, mi corazón se desarma,

en cada latido, un lamento perdido.

 

Ya esto lo viví, es triste no ser correspondido,

prefiero que me duela unos días, ya sabré salir adelante,

antes me cuestionaba en qué había fallado,

pero ahora comprendo, y he aprendido a aceptar.

 

Me alejo con el eco de un suspiro,

recordándote con ojos brillantes, libre como el viento.

Ya no quiero seguir este camino incierto,

me convertiré en algo mejor, sin senderos fúnebres.

 

No me volveré a ilusionar con la esperanza efímera,

mis buenas intenciones las guardaré para quién las merezca,

hoy doy vuelta a la página, mi mente se aclimata,

para escribir de lo que realmente vale la pena, con certeza.

 

En este vaivén de emociones y recuerdos,

aprendo que no debo anclar mi esperanza en lo incierto,

y que el amor verdadero, el que nunca fue esquivo,

espera en algún rincón, paciente y vivo.

Por: Gerson Vega