Una joven, con lágrimas en los ojos, levantó su mirada al cielo en una noche silenciosa. Su corazón cargaba una mezcla de anhelos y tristeza, y en su oración susurró:
domingo, 8 de diciembre de 2024
la promesa cumplida
Una joven, con lágrimas en los ojos, levantó su mirada al cielo en una noche silenciosa. Su corazón cargaba una mezcla de anhelos y tristeza, y en su oración susurró:
sábado, 16 de noviembre de 2024
A la Flor de mi Inspiración
viernes, 1 de marzo de 2024
Abuelos felices
En la quietud de su hogar, ancianos de mirada
serena,
esperan ansiosos la llamada que les devuelva la pena.
La distancia y el tiempo, los muros del silencio,
han robado la voz de su mayor
aprecio.
Sus corazones, como viejos
relojes,
marcan el tiempo en sus
recuerdos,
anhelando el eco de risas y
juegos,
de aquellos nietos que llevan
dentro.
Claman al cielo con sus manos
temblorosas,
pidiendo a Dios que sus nietos
los recuerden,
que en alguna brisa encuentren
sus palabras amorosas,
y en cada suspiro, un beso que
les devuelva el aliento.
Que la distancia no sea un abismo
infranqueable,
sino una oportunidad para unir
sus corazones,
que el amor trascienda más allá
de lo palpable,
y los lazos familiares sean
eternos como canciones.
Que una brisa del viento,
mensajera del cielo,
lleve consigo el abrazo y el beso
deseado,
que el amor de abuelos y nietos,
sincero y verdadero,
rompa las barreras y encuentre su
destino anhelado.
Que en cada amanecer, en cada
atardecer,
la esperanza renazca en sus
corazones,
y en la promesa de un reencuentro
sin temer,
encuentren la alegría que rompe
las prisiones.
Así, en la distancia y en la
separación,
el amor de unos abuelos sigue
latiendo,
esperando el día de la dulce
reunión con sus nietos,
esperando la voluntad de su madre
que vive lejos.
ya pasaron varios cumpleaños,
varias fechas festivas, esperando
que de alguna forma
los consideren como familia.
como parte de aquel árbol genealógico
incompleto
que tienen dibujado en su cuarto.
Del cual no se habla mucho
y prefieren evitar distrayendo la
conversación.
Gracias a Dios por la vida
eterna,
y la justicia gloriosa que un día
vendrá en las nubes, que dirá
como fueron las cosas
y traerá luz en medio de tantas
preguntas inconclusas.
las lágrimas de los abuelos serán
enjugadas.
y no habrá más llanto ni más
dolor.
Contrato con exclusividad
domingo, 11 de febrero de 2024
Feliz cumpleaños hijito
En este día especial, mi querido hijo,
celebramos tu vida, tu luz, tu brillo,
me siento feliz de estar a tu lado,
y mi corazón rebosa de amor, iluminado.
Por tu cumpleaños, te deseo lo mejor,
le pido a Dios que me dé vida y fervor,
para acompañarte y verte crecer.
Deseo ser tu guía, tu ejemplo, tu querer.
Quiero enseñarte todo lo que sé,
prepararte para el mundo, para el quehacer,
que seas un hombre independiente y valiente,
un hombre que en cada paso encuentre su oriente.
Hijo amado, recuerda siempre,
eres libre como el viento, como la corriente,
nada ni nadie puede retenerte.
Dios te dio libertad para verte crecer, para quererte.
En este mundo, donde el mal se cierne,
le ruego a Dios que te de fuerza, que no desfallezcas,
que te dé sabiduría para enfrentar la vida,
como un hombre esforzado, y con mentalidad decidida.
Que seas respetuoso de Dios, de su ley,
que crezcas en la fe, en la esperanza en el gran rey,
mi deseo es acompañarte siempre, mi hijo,
en cada paso, en cada sueño, en cada camino.
Feliz cumpleaños, amado hijito mío,
tu luz ilumina mi vida, mi destino, y en cada latido,
en cada suspiro, mi amor por ti, mi querido hijito.
Eres mi fuerza y motivación.
Por: Gerson Vega
Mi madre es peruana
En las tierras de mi Perú, entre montañas y ríos,
hay una madre valiente, luchadora,
que no se rinde ante los desafíos,
que sigue creciendo en cada paso, en cada albedrío.
Madre peruana, temerosa de Dios,
que inculca principios y valores con fervor,
que vive lo que enseña con pasión y amor,
eres faro en la noche, guía en el fulgor.
Conocimientos académicos, en su mente florecen,
como un árbol frondoso que al cielo estremece,
madre sabia, que con sabiduría ofrece,
a sus hijos el legado que en el alma engrandece.
Madre suegra que respeta, que no se entromete,
que con prudencia y cariño, en otra familia no se mete,
madre abuela, dulce y bondadosa, que no malcría,
que enseña con ternura, que en amor brilla.
Prudente y sabia, como una antigua reina,
tu voz resuena en los valles, en la brisa serena,
madre peruana, con fuerza y con entereza,
eres el pilar que sostiene la naturaleza.
Que tu luz brille siempre, madre peruana querida,
en tu alma reposa la grandeza de la vida,
y en cada paso que das, en cada batalla vivida,
resplandece tu valentía, en la tierra bendecida.
El eco del sielncio
En el eco del silencio y la penumbra,
reposa el corazón que amó sin tregua,
un hombre que anheló un amor sin sombra,
pero el destino lo llevó a la vereda oscura.
Me tengo que alejar de ti, ilusión efímera,
pues una vez más te idealicé, desmedida,
confundí que también sentías algo, sincera,
mas tus ojos brillaban por otra vida.
Despedirme es un adiós que duele en el alma,
ya viví este dolor, lo conozco como a un viejo amigo,
tu sonrisa es para otro, mi corazón se desarma,
en cada latido, un lamento perdido.
Ya esto lo viví, es triste no ser correspondido,
prefiero que me duela unos días, ya sabré salir adelante,
antes me cuestionaba en qué había fallado,
pero ahora comprendo, y he aprendido a aceptar.
Me alejo con el eco de un suspiro,
recordándote con ojos brillantes, libre como el viento.
Ya no quiero seguir este camino incierto,
me convertiré en algo mejor, sin senderos fúnebres.
No me volveré a ilusionar con la esperanza efímera,
mis buenas intenciones las guardaré para quién las
merezca,
hoy doy vuelta a la página, mi mente se aclimata,
para escribir de lo que realmente vale la pena, con
certeza.
En este vaivén de emociones y recuerdos,
aprendo que no debo anclar mi esperanza en lo incierto,
y que el amor verdadero, el que nunca fue esquivo,
espera en algún rincón, paciente y vivo.
Por: Gerson Vega






