domingo, 11 de febrero de 2024

Feliz cumpleaños hijito

En este día especial, mi querido hijo,

celebramos tu vida, tu luz, tu brillo,

me siento feliz de estar a tu lado,

y mi corazón rebosa de amor, iluminado.

 

Por tu cumpleaños, te deseo lo mejor,

le pido a Dios que me dé vida y fervor,

para acompañarte y verte crecer.

Deseo ser tu guía, tu ejemplo, tu querer.

 

Quiero enseñarte todo lo que sé,

prepararte para el mundo, para el quehacer,

que seas un hombre independiente y valiente,

un hombre que en cada paso encuentre su oriente.

 

Hijo amado, recuerda siempre,

eres libre como el viento, como la corriente,

nada ni nadie puede retenerte.

Dios te dio libertad para verte crecer, para quererte.

 

En este mundo, donde el mal se cierne,

le ruego a Dios que te de fuerza, que no desfallezcas,

que te dé sabiduría para enfrentar la vida,

como un hombre esforzado, y con mentalidad decidida.

 

Que seas respetuoso de Dios, de su ley,

que crezcas en la fe, en la esperanza en el gran rey,

mi deseo es acompañarte siempre, mi hijo,

en cada paso, en cada sueño, en cada camino.

 

Feliz cumpleaños, amado hijito mío,

tu luz ilumina mi vida, mi destino, y en cada latido,

en cada suspiro, mi amor por ti, mi querido hijito.

Eres mi fuerza y motivación.


Por: Gerson Vega

Mi madre es peruana

 


En las tierras de mi Perú, entre montañas y ríos,

hay una madre valiente, luchadora,

que no se rinde ante los desafíos,

que sigue creciendo en cada paso, en cada albedrío.

 

Madre peruana, temerosa de Dios,

que inculca principios y valores con fervor,

que vive lo que enseña con pasión y amor,

eres faro en la noche, guía en el fulgor.

 

Conocimientos académicos, en su mente florecen,

como un árbol frondoso que al cielo estremece,

madre sabia, que con sabiduría ofrece,

a sus hijos el legado que en el alma engrandece.

 

Madre suegra que respeta, que no se entromete,

que con prudencia y cariño, en otra familia no se mete,

madre abuela, dulce y bondadosa, que no malcría,

que enseña con ternura, que en amor brilla.

 

Prudente y sabia, como una antigua reina,

tu voz resuena en los valles, en la brisa serena,

madre peruana, con fuerza y con entereza,

eres el pilar que sostiene la naturaleza.

 

Que tu luz brille siempre, madre peruana querida,

en tu alma reposa la grandeza de la vida,

y en cada paso que das, en cada batalla vivida,

resplandece tu valentía, en la tierra bendecida.

El eco del sielncio


En el eco del silencio y la penumbra,

reposa el corazón que amó sin tregua,

un hombre que anheló un amor sin sombra,

pero el destino lo llevó a la vereda oscura.

 

Me tengo que alejar de ti, ilusión efímera,

pues una vez más te idealicé, desmedida,

confundí que también sentías algo, sincera,

mas tus ojos brillaban por otra vida.

 

Despedirme es un adiós que duele en el alma,

ya viví este dolor, lo conozco como a un viejo amigo,

tu sonrisa es para otro, mi corazón se desarma,

en cada latido, un lamento perdido.

 

Ya esto lo viví, es triste no ser correspondido,

prefiero que me duela unos días, ya sabré salir adelante,

antes me cuestionaba en qué había fallado,

pero ahora comprendo, y he aprendido a aceptar.

 

Me alejo con el eco de un suspiro,

recordándote con ojos brillantes, libre como el viento.

Ya no quiero seguir este camino incierto,

me convertiré en algo mejor, sin senderos fúnebres.

 

No me volveré a ilusionar con la esperanza efímera,

mis buenas intenciones las guardaré para quién las merezca,

hoy doy vuelta a la página, mi mente se aclimata,

para escribir de lo que realmente vale la pena, con certeza.

 

En este vaivén de emociones y recuerdos,

aprendo que no debo anclar mi esperanza en lo incierto,

y que el amor verdadero, el que nunca fue esquivo,

espera en algún rincón, paciente y vivo.

Por: Gerson Vega