domingo, 22 de junio de 2025

Adormitado por tu amor


Me quedé dormido en tus brazos,
Arrullado por tus caricias
Tus besos iniciaron mi sueño
el calor de tus labios me trajo reposo.
tu respiración inició mi suspiro
Tu amor se hizo eterno
Con un beso cerraste mis ojos
Y en mi sueño te seguía abrazando.
Cuando desperté me aferré a ese anhelo,
el que con tanta fuerza deseo.
Verte despertar de verdad, y estar a tu lado.
Pero esto no sucedería sin la bendición de Dios.
Por eso oro cada día. 
Por ese sueño que tanto espero,
que se haga realidad.
Es necesario hacer las cosas bien.
Para agradar a Dios, 
y tener siempre su bendición.

Adormitado por tu amor: comentario del poema

¿Por qué escribí este poema?

Escribí estos versos para expresar un deseo que permanece incluso después de despertar: poder estar junto a la persona amada y compartir con ella la vida cotidiana. El abrazo, las caricias y el beso dan forma a un sueño íntimo; la oración, al final, revela cuánto anhelo que algún día se haga realidad.

¿Qué vivía cuando nació?

El poema recoge una espera. En él conviven la cercanía que imagino al soñar y la distancia que siento al despertar. No necesito fijar una fecha o describir una escena que no quedó registrada: lo que quise conservar fue ese anhelo y la decisión de presentarlo cada día ante Dios.

¿Qué significa?

«Verte despertar de verdad, y estar a tu lado» es el centro del poema. No deseo únicamente prolongar un instante hermoso, sino construir una compañía real. Por eso los últimos versos cambian el tono: amar también implica paciencia, decisiones conscientes y el deseo de hacer las cosas bien delante de Dios.

Conexión con la Biblia

Cantares 3:1-4 presenta la búsqueda de la persona amada durante la noche, una imagen cercana al sueño y al anhelo de este poema. Proverbios 3:5-6 añade una dimensión a la espera: confiar en Dios y reconocerlo en el camino. Los textos ayudan a comprender por qué el poema termina en oración, sin dar por hecho que el deseo ya se ha cumplido.

¿Cómo se relaciona con otro poema?

En El poeta dejó de escribir, el amor abre la posibilidad de un nuevo capítulo. En Adormitado por tu amor, ese horizonte toma una forma concreta: despertar junto a la persona amada. Ambos poemas miran hacia el futuro con esperanza y reconocen que, para mí, esa historia también tiene una dimensión espiritual.

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