Me quedé dormido en tus brazos,
Arrullado por tus caricias
Tus besos iniciaron mi sueño
el calor de tus labios me trajo reposo.
tu respiración inició mi suspiro
Tu amor se hizo eterno
Con un beso cerraste mis ojos
Y en mi sueño te seguía abrazando.
Cuando desperté me aferré a ese anhelo,
el que con tanta fuerza deseo.
Verte despertar de verdad, y estar a tu lado.
Pero esto no sucedería sin la bendición de Dios.
Por eso oro cada día.
Por ese sueño que tanto espero,
que se haga realidad.
Es necesario hacer las cosas bien.
Para agradar a Dios,
y tener siempre su bendición.

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