Despedirme de ti no tiene final,
es como verte recién, y querer conocerte otra vez.
Somos como una caja de sorpresas,
yo soy el payaso y tú el resorte que me hace saltar.
Pero lo más especial, es lo que sucede al rededor cuando esta cajita feliz, se abre.
No son solo emociones, tampoco composiciones químicas excitantes en la sangre corriendo a velocidad.
Es alegría, es realidad, más que sonrisas que se reflejan una con la otra cuando están muy cerca.
Más que vibraciones, más que voltaje conducido por el agua.
Electrizaste que me recarga. Y me hace dormir satisfecho.
© Por: Gerson Vega

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